domingo, 21 de junio de 2015

Me estoy enfermando.

Esta noche, tras un día que empezaba bien, pero se ha convertido en la peor basura de mi vida, he tenido ganas de vomitar. Hoy he visto tantas injusticias, y he hecho tan poco por remediarlas, que siento que no tengo derecho a lo más mínimo. He visto como maltrataban a un pobre animal, y me he quedado callada. He visto como me han faltado al respeto, y no he movido un dedo.
La culpa por no haber hecho nada, me está comiendo por dentro.
Tengo una pelota en la garganta, que es tan grande, que he estado a punto de llorar en la calle, e incluso he tenido el valor de arrodillarme frente al váter a vomitar. Pero no ha servido de nada. Porque solo tenía arcadas. No salía absolutamente nada de mi boca. Tal y como cuando vi todas esas injusticias. Nada.

Desde que volví de Alemania, no he probado la carne. No puedo. Tengo otro nudo en la garganta por eso. Recuerdo todos los sabores de la comida de allá y me dan más arcadas.
Hoy he comido pollo y, a partir de ahí, ha sido como un gran bucle de desasosiego, tristeza y malestar en general en mi cuerpo, que todo ha ido de mal en peor.

Recuerdo que la última vez que vomité, alguien me agarró, me llevó hasta el baño, aunque no sirviera de mucho, pues ya había manchado todo el camino. Y, a pesar de no ser los más íntimos amigos, me agarró el pelo y me tranquilizó mientras yo echaba el alcohol que mi cuerpo no pudo soportar. Lo mejor fue cuando limpió todo lo que yo había ensuciado, cuando era mi trabajo. Pero, incluso no haciendo aquello por mí, hizo más de lo que yo me merecía.

Esta noche, he ido a pedir ayuda, compañía, porque me da pánico vomitar sola, y he recibido lo mismo que di yo por esas injusticias. Absolutamente nada. Hay tanta nada en el día de hoy, que he quedado un poco reducida a ese vacío también.

El nudo en la garganta sigue ahí, no se ha marchado, y creo que piensa permanecer ahí por un tiempo.
Siento que me enfermaré como siga teniendo esto dentro.
La pega es que no sé como sacarlo.