miércoles, 29 de mayo de 2013

Bye, bye baby.

Estos días he estado pensando sobre la muerte. Sobre el miedo, la desesperación y la intranquilidad que sentimos al pensar en ella. Al pensar en qué pasará cuando dejemos de respirar, dejemos de sentir y de ser. Aún más triste es pensar en qué pasará con otra persona a la que quieres o amas cuando llegue su hora. ¿Es egoísta desear morir antes que todos para no sufrir por ellos? Hoy mismo mi madre me afirmaba que no le importaría morirse sentada en el sofá, tranquila, en un dulce letargo. Decía que sería un alivio si sucediera. Yo he reflexionado sobre eso. El alivio. La liberación.
Muchos dicen que la vida es un castigo o una prueba. Yo solo afirmo que la vida, es simplemente vivir. De una manera u otra, ricos o pobres, todos terminaremos donde mismo: muertos. ¿Para qué arruinarse la vida preocupándose de cosas horribles, e innecesarias? ¿No es más fácil vivir y ya? Hoy pienso en la muerte, y considero que no, que no es algo malo. Es más, considero que es bondad, compasión. Una vida eterna sería un castigo, una lacra. Una vida eterna cargando con el lastre del pasado, y con la responsabilidad del futuro. Si tuviera que decidir entre vivir eternamente o morir, ya sé la respuesta.
El día de mi muerte sonará música, música con la que mi alma se ha regocijado, para regocijar las almas de los demás, mientras la mía baila a su lado. Hoy puedo decir alto y claro que sí, que le temo a la muerte, pero es donde voy a llegar. Es el acontecimiento más importante de mi vida: su fin.
http://www.youtube.com/watch?v=7O7zZDNBKks

miércoles, 8 de mayo de 2013

"Where do you go?"

Muchas veces, solitarios en nuestros hogares, rodeados del más espeso silencio, nos paramos a observar y analizar nuestras vidas. Es entonces cuando notamos que algo no es correcto, que no está bien. Algo que nos incomoda pensar, e incluso a veces, es causa de depresión o cierto tipo de trastorno. Esa gran cuestión es: ¿Es ésto real? 
Aquí me encuentro yo, delante de una pantalla de ordenador, cuando debería estar estudiando. Estoy en último curso de instituto, y cada día me convenzo más a mí misma de que ésto es absurdo. No me refiero para nada a la idea de estudio, sino a la idea de obligación, de coacción. 
Podríamos decir que la sociedad está prácticamente organizada para que, si no tienes estudios, no tengas un buen trabajo. Es decir, las personas a las que no les gusta medicina, derecho, arquitectura, o tipos de carreras que "tengan salida", serán escoria toda su vida. 
O es eso lo que suponemos.
Veamos, si algo no nos gusta, ¿qué demonios hacemos viviendo? Me explico. 
La vida, según católicos o judíos, es solo una especie de prueba, algo que no tiene demasiado valor, pero si quieres obtener el premio del cielo, debes aprobar. 
Otros comentan que ésta vida es la única, que no hay nada más allá, que es un absurdo pensar en ello. 
Yo tengo una pequeña respuesta para todos aquellos que se planteen estas cuestiones. Sea insignificante o no, al fin y al cabo ésta vida es la única que conocemos. No conocemos otra cosa, salvo vivir en éste sórdido lugar. Y haya después algo o no, ¿para qué preocuparnos? ¿Por qué no invertimos entonces esas preocupaciones en vivir? ¿Por qué no nos dedicamos a lo que nos encanta? 

Y luego te das cuenta, de que el mundo no es un lugar donde ésto sea posible. No con todos los problemas que existen. Y no con todas las idioteces que pasan por la cabeza de las personas. Idioteces importantes. 

Aquí concluyo y cierro ésta pequeña reflexión, que en definitiva, nos deja como al principio: entregados a una vida sin sentido.