Todos los principios son finales disfrazados de oportunidades.
Pero los principios que no llegan a serlo, ¿son finales de qué?
Y, ¿si no hay final, se considera que hay oportunidad?
Me han dicho toda la vida que termine lo que empiezo.
Y nunca lo he cumplido.
¿Qué pretendes ser dejándolo todo a medias?
¿Qué pretendes ser si ni si quiera empiezas todo lo que te propones?
Me han seguido diciendo que lo termine, venga que solo te queda un pasito más.
Y es verdad.
Un pasito más para el cinturón negro, un pasito más para graduarme en arte.
Y lo dejo todo para seguir un camino incierto, lleno de invenciones que ni yo misma me trago.
Lo dejo todo para hacer lo que siempre creí querer, pero que en el fondo, sé que no quiero.
¿Qué será de mí el día que decida dar el paso?
¿Me quedaré tal cual estoy, o llegaré a convertirme en alguien?
Supongo que eso lo descubriré en algún momento, cuando lo haya terminado.
Porque sé que lo voy a terminar.
Esa certeza me lleva persiguiendo todos los años que llevo intentando envitarla.
Pero solo un año más y adiós.
Solo un año más.
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